27-09-2004
Estoy en París
Estoy en París y la lluvia cae. El cielo es gris, las palomas vuelan en busca de un refugio. Hace frío. Con el poco abrigo me cubro y respiro contenta por estos momentos.
Pido un café y lo espero en una confitería.
La gente es extraña, pero a la vez comparten la intención de beber algo caliente.
Sí, estoy en París.
28-09-2004
La gente
La gente pasa rápido por mi mirada.
Cada uno, una historia. Llevan sus pensamientos por encima de sus hombros e intentan caminar sin ellos. Sus rostros demuestran sus inquietudes; hay varios de ellos cansados, esperando un descanso hogareño. Otros, están ansiosos, buscan una respuesta, pero ni ellos saben a qué pregunta. Caminan buscando el destino que ninguno de ellos ha determinado. Algunos saben esperar; otros no. Se apresuran como si pudiesen ganarle al tiempo, aquel que con la muerte te sorprende en el momento menos esperado. ¡Qué graciosa es la gente! Hacen de ellos mismos el mejor espectáculo. Sin necesidad de libretos ni de poses disfrazadas. Así es la gente. Desde mi mirada…
La vida
Me siento cómoda. Contenta. Abrigada.
El frío no gira hacia mi lado. Hay luz verde para mi vida.
Los árboles sueltan poco a poco sus hojas del recuerdo; aquella primavera que tanto disfrutaron hoy la están perdiendo.
Es mágico esto que estoy viviendo. Saber que lo propio del camino es naturaleza. Y aunque no queramos, somos parte de ella.
No se puede vivir sin la vida y la vida no puede desarrollarse sin cambio. Nuestro corazón sólo late si dentro de nosotros se guarda la intención de seguir viviendo. Por más maravillosa que sea la vida, de nosotros depende formar parte de ella. Podemos ser y conformarnos. Pero también tenemos la chance de vivir. Y eso es lo que elijo.
29-09-2004
Destino incierto
Aunque sé adónde me dirijo, tomé un tren con destino incierto. Es difícil en Francia conocer el camino, tan sólo dejo que las vías me lleven: hacia donde ellas decidan.
El tren pasa rápido. Pareciera apurado. La pluma se mueve pero no detiene mi inspiración. Hoy el cielo está gris, como ayer y siempre, pero yo estoy bien, dispuesta a llegar a mi destino… ¿incierto?
Santa Teresa del Niño Jesús
Sé que ella me escucha. Que tiene algo para mí. Su alma guarda un secreto, y quiero ser yo la que lo pueda definir.
Sé que hay algo para mí… Un misterio, su mirada, su sonrisa.
Con su paz en sus ojos me transmite su aura. Me estoy abriendo poco a poco para recibirla.
Debo limpiarme. Y luego abrir los ojos.
El alma guarda deseos innombrables. Debo quitarlos y recibir su mensaje. Es tan pura que todo debe quitarse. Le sonrío imitándola, y apenas puedo acercarme.
Es ella, y su mensaje. Su poder en sus palabras. Su energía que llega de golpe.
Es ella. Hoy vine a verla. Me recibió contenta. Espera de mí ser su compañera. Es Santa Teresa.
30-09-2004
El santo rostro
Tu mirada me lastima porque a ti te han lastimado.
Tu mirada me preocupa, ¿cómo pudieron hacerte daño?
Tus lágrimas de sangre limpian nuestras almas, las purifican… ¿Pero acaso era necesario tanto dolor?
A pesar de todo, aún guardas orgullo, fuerzas, energía. A pesar del sufrimiento, tu santo rostro se ve iluminado, relajado, en paz.
Tu corazón guarda la paciencia que ninguno de nosotros es capaz de tener.
Has muerto por nosotros. Jesús, mi amigo.
Te han humillado y te has dejado humillar por entregarnos un mensaje distinto, que nos salva del pecado.
Nos has dejado ver tu rostro, y con él tu sangre. Pero es la sangre de la vida, que quiero recibir para mi curación y para llegar a ti.
01-10-2004
Comencé octubre en Lisieux. Es una experiencia única e inolvidable.
Aquí me he encontrado con Teresita. Aquí he recuperado mi pequeña porción de Santidad. He abierto mi espíritu. He escuchado y he mirado como nunca antes.
Mi alma está contenta pero también un poco triste porque debo partir de aquí.
Hoy recuerdo a mi abuela. Aquí en Francia, en Normandía. Mi W está conmigo.
05-10-2004
El vuelo
Viajar es volar. Pero volar sólo físicamente. La mente se mantiene alerta, pensante, ocupándose de cosas y preocupándose por otras.
Así es viajar. Es creer que uno se aleja, cuando en verdad más se está acercando.
Es creerse capaz de olvidarlo todo y avergonzarse de recordar hasta el más mínimo recuerdo.
Viajar es sólo volar. Con el cuerpo, no con la mente. Pero lo bueno de volar, es el despegue. Es alejarse simplemente del sueño. Es ver cómo sólo el avión despliega sus alas. Y nosotros nos amarramos a ellas…
¿Por qué el ser humano quiere volar? No fuimos hechos para ello… Estamos para caminar, pensar, hacer en la tierra y no en el cielo. Sólo nuestras ideas nos pueden llevar al cielo. Volar con ellas; eso es lo bueno. Volar y ser libre tan sólo de pensamiento. No tener límites en los sueños, ser capaz de llegar a lo alto sin temer a las alturas ni sentirse perdido. ¡Qué linda que es la vida cuando la imaginamos! E inventamos historias que ya pasaron o que no pasarán. Somos capaces de crear.
¿Por qué nos da miedo? ¿Preferimos atarnos a las alas del avión? Sólo la valentía nos llevará al cielo, volando, creando: siendo.
17-11-2004
Volví a sentir el amor, me siento bien otra vez. Mis alas vuelven a desplegar sus intensos deseos de vuelo. Me siento libre otra vez. La vida me sirve para sonreír, ya no para llorar. Todo se vuelve mágico. Vuelvo a ver el sol en la lluvia. A ver amigos en el veneno y a dejarme morir lentamente por este amor.
18-11-2004
Súplica a Santa Teresita
Te suplico que me ayudes. No me sucede nada malo en estos momentos de mi vida, pero es cuando más necesito que me acompañes y me marques el buen camino. Así como vos no querías decepcionar a Dios, yo tampoco te quiero decepcionar a vos. Desde que viajé a tu encuentro en Francia, en Lisieux, mi vida cambió porque vos la cambiaste. Mis días pasaron a ser días consagrados, intentando seguir tu ejemplo y dando testimonio de tu Fe y tus milagros para conmigo. Quiero ser tu amiga hasta el día en que se acabe el mundo. Acéptame como hasta ahora y seguí dándome señales. Haceme un instrumento tuyo, de Jesucristo y del bien. No desvíes mi camino. Aconséjame. Ilumina mis decisiones. Estarás siempre presente, en mí.
08-12-2004
MI MISIÓN
Voy a repartir mis alas para todos… Quiero que el mundo vuele con mi energía… Aquel que no tenga alas, que las tenga pronto; y aquel que ya vuele, que me haga compañía…
Quiero dar mi amor hacia todos… llenar los corazones vacíos de alegrías…
Quiero colmar tristezas y dibujar sonrisas.
Quiero ser, ni más ni menos, el ángel de la guarda…
¿Podré ser yo todo eso?
¿Podré yo entregar mi vida?
Quién dice, tal vez ya lo esté haciendo.

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